INGREDIENTES
- 3cuch azúcar moreno
- 4 rodajas piña jugo
- 7 cerezas
- 125g mantequilla
- 100g azúcar
- 2 huevos
- ralladura de limón
- 80g harna bizcochos
- 5g levadura
- 2cuch jugo piña
ELABORACION
Precalentar el horno a 180º, con calor sólo arriba y abajo.
Poner las rodajas de piña sobre un trozo limpio de papel absorbente. Así conseguiremos retirar la mayor parte del jugo de piña.
Poner la mariposa en las cuchillas, añadir el azúcar y la mantequilla. Programar
5 minutos, velocidad 3 ½. Al finalizar el tiempo veremos que la mezcla está blanca y cremosa.
Mientras, untar bien un molde circular desmontable de 20 cm de
diámetro. Espolvorear las 3 cucharadas de azúcar moreno, de forma que
quede bien repartido. Si le damos golpes suaves al molde conseguiremos
que se quede uniforme
Colocar una rodaja de piña en el centro. Cortar el resto por la mitad y colocarlas
Cortar las cerezas confitadas a la mitad y colocarlas en los huecos que
haya entre los trozos de piña. Si os fijáis en la imagen 3, veréis que
he puesto las cerezas con la parte plana hacia arriba. Así al darle la
vuelta quedará más bonito. Reservar.
Ahora que ya tenemos el molde preparado vamos a continuar con la
masa. Con la crema de mantequilla y azúcar dentro del vaso programamos
velocidad 3, sin tiempo. Añadir uno de los
huevos, batir durante
30 segundos y añadir el otro, batir otros
30 segundos.
Sin parar la máquina, incorporamos también la ralladura de limón y batimos otros
30 segundos.
Paramos la máquina, abrimos la tapa y tamizamos encima la harina
bizcochona y la levadura. Con la espátula bajamos la harina que se haya
quedado encima de las aspas de la mariposa. Programamos
1 minuto a velocidad 2. Cuando hayan
transcurrido 30 segundos añadimos, sin parar la máquina, las 2 cucharadas de jugo de piña.
Terminado el tiempo, abrimos y retiramos la mariposa.
Ahora toca verter la masa encima del molde pero en este paso hay que
poner un poco de atención ya que si vertemos la masa a lo bruto puede
que la decoración se nos estropee. Así que lo mejor es verter poco a
poco la masa. Yo he empezado colocando una cucharada de masa encima de
cada piña, así la decoración queda como pegada y ya no se mueve. Después
he continuado hasta terminar toda la masa.
Alisar un poco la superficie e introducir en el horno, en la altura
media, durante 20 ó 25 minutos. Aunque ya sabéis que el mejor método es
pinchar con un palito y comprobar. Si no sale limpio hay alargar unos
minutos más la cocción. Si, por el contrario, sale limpio significa que
ya lo podemos retirar del horno.
Cuando tengamos el pastel listo, dejarlo enfriar en el molde sobre
una rejilla durante 15 minutos. Transcurrido el tiempo pasar una
espátula fina por el perímetro del pastel y retirar el aro.
Colocar un plato bonito encima del pastel y con cuidado darle la
vuelta. Retirar también con cautela la base del molde. Lo mejor es
levantar un poco e ir mirando si se desprende bien. Si ves que está un
poco pegada meter la espátula fina poco a poco para ayudar a que se
desprenda…¡Ya tenemos nuestro pastel de piña invertido preparado!